¿Cuales son las causas del cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides es más probable que ocurra entre quienes han sido sometidos a radioterapia en la cabeza, cuello, o tórax, durante la niñez.
La radiación fue utilizada comúnmente antes de 1960 para reducir amígdalas crecidas o adenoides, para tratar varios problemas de piel (tales como el acné), y para reducir el timo agrandado (un órgano interno del tórax) en los niños.

El cáncer de tiroides es también más probable que ocurra si tiene un miembro de la familia que lo ha padecido. También se postula que la carencia de yodo en la dieta podría ser un factor predisponente para el desarrollo del tipo folicular. Sin embargo, esta enfermedad puede ocurrirle a cualquier persona, sin necesidad de presentar estos antecedentes.

Nota: La radiación que se utiliza en los diagnósticos con rayos X (por ejemplo, los rayos X utilizados por los odontólogos, radiografías de cuello, tomografías computadas) no tiene relación con el cáncer de tiroides.


RADIOTERAPIA EN LA CABEZA, CUELLO, O TÓRAX, DURANTE LA NIÑEZ
Antes de conocerse los antibióticos y en ausencia de tratamiento específico, los Rayos X fueron considerados en general como una práctica médica efectiva y segura para tratar amígdalas inflamadas, adenoides, ganglios linfáticos o glándulas del timo engrosadas. Se trataron también otras patologías benignas, especialmente el acné juvenil.
A principios de los años 1950, los investigadores comenzaron a notar que existía una relación entre las radiaciones externas en cabeza y cuello en los niños y un posterior desarrollo de anormalidades en la glándula tiroides. Esto se observó primeramente cuando un cierto número de pacientes adultos tratados por cáncer de tiroides refirieron haber recibido un tratamiento con Rayos X en cabeza o cuello cuando niños. Al principio se pensó que era una coincidencia. No obstante, se empezaron a efectuar estudios en pacientes que habían recibido irradiación en cuello, a fin de examinar cuidadosamente sus tiroides. Una vez que se constató la existencia de la relación descripta, dejó de utilizarse el tratamiento con Rayos X en patologías benignas. Los estudios más recientes indican que el tratamiento con Rayos X en niños con patologías malignas (Enfermedad de Hodgkin, cáncer de garganta, etc) puede asociarse además a la presencia de nódulos en tiroides, así como también al desarrollo de hipotiroidismo.
Los pacientes que siendo niños fueron expuestos a tratamientos con Rayos X a veces presentan irregularidades en la glándula tiroides y en algunos casos áreas pequeñas, localizadas y engrosadas denominadas nódulos. Los nódulos de tiroides en sí no son inusuales. Los de pequeño tamaño (generalmente menores de 1 cm) se encuentran en hasta un 40% de la población. La gran mayoría de los nódulos de tiroides palpables no representan amenaza alguna para el paciente. No obstante, deben reconocerse e investigarse siempre ya que, en un pequeño porcentaje de pacientes, puede hallarse cáncer de tiroides. Las posibilidades que tiene una persona expuesta a tratamiento con Rayos X de desarrollar un nódulo de tiroides es mayor que en la población en general; es más, un nódulo en una persona expuesta a los Rayos X tiene mayor posibilidad de ser maligno que en una persona que no lo estuvo.
La mayoría de los cánceres de tiroides tiene un desarrollo lento y puede no provocar síntomas durante un largo período de tiempo. Como su nivel de crecimiento es muy lento, generalmente los pacientes no necesitan actuar precipitadamente para efectuar su tratamiento. De este modo, el paciente dispone de tiempo para considerar las alternativas de tratamiento. Es más, en la mayoría de los pacientes con diagnóstico de cáncer de tiroides se obtiene una cura completa si el monitoreo médico es adecuado , ya que no es común que se presenten serias complicaciones.
Como se ha establecido claramente un nexo entre los tratamientos en edades tempranas con Rayos X en cabeza y cuello y el desarrollo posterior de cáncer de tiroides, es importante que las personas que hayan recibido estos tratamientos se efectúen un cuidadoso examen de tiroides y exámenes de rutina de seguimiento de su glándula tiroides durante el resto de sus vidas.
UD. ESTUVO REALMENTE EXPUESTO A RAYOS X? Lo primero que debe determinarse es si efectivamente se efectuaron tratamientos con Rayos X en la cara o en el cuello. Esto a veces es difícil de determinar porque los pacientes pueden no recordar detalles de un tratamiento que se llevó a cabo muchos años antes o bien debido a que ya no se dispone de la información. Preguntarles a los familiares si recuerdan datos sobre el tratamiento resulta de utilidad. Por ejemplo, los tratamientos en consultorio generalmente incluían de dos a diez visitas, se efectuaban en una máquina de gran tamaño y los pacientes permanecían solos en la sala de prácticas durante el tratamiento. A veces, los tratamientos de acné con Rayos X se confunden con el tratamiento del acné con utilización de luz ultravioleta. Aunque ambos tratamiento seran efectuados por dermatólogos, generalmente había un ayudante en la sala durante el tratamiento con rayos ultravioleta (esto generalmente no sucedía con los tratamientos con rayos X). Estos últimos no deben confundirse con las placas diagnósticas tales como las radiografías de tórax o dentales, que no han demostrado provocar efectos nocivos posteriores. Además, los tratamientos en amígdalas con radiación en forma de radio implantes no se han asociado a problemas subsecuentes en tiroides.
En lo posible, deben intentarse obtener los registros del centro asistencial o la historia clínica para asegurarse que efectivamente se efectuaron tratamientos de radiación. Desafortunadamente, muchos registros se han destruido o perdido ya que normalmente no se guardan más que durante 15 a 20 años.

QUE DEBE HACER DESPUÉS? Si resulta factible el hecho de haber recibido tratamiento por medio de Rayos X, debe efectuarse un examen aun cuando no haya una evidencia obvia de problemas en la tiroides. Generalmente, el primer paso es un examen físico exhaustivo de cabeza y cuello con palpación directa de la glándula tiroides. Si en el examen realizado por un profesional experimentado no se detecta anormalidad definida, puede no ser necesario efectuar nuevas pruebas. Si existe alguna duda, puede efectuarse examen de tiroides por ultrasonido o con yodo radioactivo para buscar irregularidades en áreas con función disminuida dentro de la glándula tiroides. Estas prácticas son fáciles y seguras; no causan dolor ni incomodidad. También proporcionan información de utilidad que pueden ayudar al médico a recomendarle pruebas o tratamientos adicionales.

QUESUCEDE SI SE ENCUENTRAN ANORMALIDADES EN SU TIROIDES? Si durante el examen físico se encuentran anormalidades en la tiroides, el médico puede sugerir varias opciones. En algunas circunstancias, puede recomendarse una punción aspirativa. Esta práctica simple y casi indolora puede proporcionar mucha información valiosa sobre el tejido tiroideo que produce la anormalidad. Alternativamente, el médico puede recomendar cirugía, que no solamente remueve la zona en cuestión sino también hace posible el examen directo del resto de la tiroides y así, asegurarse de que no hay cáncer presente en otras partes de la tiroides.

QUE PUEDE DECIRSE SOBRE LA MEDICACIÓN CON HORMONA TIROIDEA? En algunas circunstancias, especialmente cuando la historia de irradiación en cuello está establecida pero no se encuentra ningún nódulo, algunos expertos en tiroides creen que debe administrarse medicación con hormona tiroidea para impedir el crecimiento y colocar en reposo a la tiroides. Esto se da especialmente si la tiroides está engrosada o "en terrón" pero no hay un nódulo definido o si al paciente se le efectuó tratamiento prolongado por cáncer con Rayos X en el cuello. Cuando se administra medicación con hormona tiroidea, la pituitaria da por sentado que la tiroides está produciendo demasiadas hormonas. Para compensar esto, la pituitaria libera menos TSH (hormona estimuladora de la tiroides)y, como resultado, la estimulación de la glándula tiroides se reduce abruptamente, dejándola descansar. Este estado continúa todo el tiempo en que el paciente recibe hormona tiroidea. Aunque algunos expertos piensan que es muchos menos probable que una glándula tiroides en reposo produzca nódulos de tiroides o cáncer, no hay sin embargo evidencia cierta de que esto ocurra realmente. No obstante, como la medicación está relativamente exenta de efectos colaterales si se administra la dosis correcta, muchos médicos piensan que los beneficios potenciales sobrepasan el bajo nivel de riesgo.
El paciente que toma la dosis correcta de hormona tiroidea no siente cambios en su bienestar y no manifiesta síntomas de alteración en su función tiroidea. Si en algún momento existe una razón para discontinuar la toma de hormona tiroidea, la tiroides rápidamente recobrará su función normal.

CON QUE FRECUENCIA DEBE CONCURRIR AL MEDICO? Sise ha estado expuesto a radiación en cuello, siendo niño o adolescente, se debe visitar al médico regularmente durante todo el transcurso de la vida. Esto en general sólo implica un examen anual de la glándula tiroides que puede hacerse durante el examen físico general de rutina. También es aconsejable un examen de sangre de la hormona tiroidea y de TSH para asegurar que los niveles sean normales. En caso de desarrollarse hipotiroidismo en algún momento, es esencial un tratamiento suplementario con hormona tiroidea para restablecer los niveles normales en sangre.
Por sobre todo, si se cree haber recibido algún tratamiento con radiación en cuello o cabeza en el pasado, se debe informar al médico sobre esta situación y acordar una evaluación médica adecuada.